AME - El continente perdido

Décimo Capítulo

Un baño de sangre y Muerte

El pasado de un Enano

Montañas grises, hogar de la patria enana, un cuervo vuela con una nota al cuello. La familia Mcraker pide auxilio al único hijo que  olvidaron. De los tres hermanos, Will era el único que repudió la herrería o el comercio, negocios en los que su familia prosperaba.

Familia McCraken y su hijo menor

El pequeño Will soñaba con lo que el llamaba "Oro ganado sin trampas" desde aquel día que vió una moneda teñida y preguntó a su padre de donde venía esa moneda:

Hijo, el oro levanta familias y imperios, deberías de tomar escuela y aprender a hacer algo, pelearse con otros enanos no lleva a ninguna parte. Esa moneda es Konnagrah "oro de sangre de monstruo", sólo esos mendigos de aventuras saben encontrar ese metal tan antiguo y grueso. El resto de las monedas de mi saca es más pequeña y manejabe, pasa de enano a enano, del que vende al que compra, es dinero sano, limpio. ¡Tira esa moneda oscura al abismo donde pertenece!

Will guardó esa moneda en la mano como símbolo de una visión de futuro. El metal viajó con el pasando por tribus orcas y mil aventuras. Ese recuerdo viajó hasta caer en manos de Caleb Fenris, mercenario y rufián. Vendió un pueblo y masacró al primer grupo de amigos de Will. Para él eran su primera familia de verdad, aunque conoció a más gente en Robleda, su primer grupo lo guarda en el corazón. Los vió morir a manos de los bárbaros, sin importar que mano empuñe un arma, la muerte se lo lleva todo. El cuervo sigue volando en busca del hijo olvidado.

En las galeras de Caleb, Will estuvo preso, un esclavo más de aquel oro perdido. Mientras movía sus brazos veía a su mayor enemigo jugar con su moneda. Entre los esclavos conoció a un chico moreno. Al Yasir se llamaba. Durante aquellos días de infortunio, los cuentos sobre las maravillas de Visirtán que le contaba el chico, le hicieron recobrar cierta esperanza.

Llegaron a una isla pequeña donde el dueño de aquellas tierras tenía una extraña fijación por los jovenzuelos. Will estaba hambriento y débil, apenas se sostenía sobre sus piernas. Cuando vió al hombre rico jugar con el crío y a Caleb moviendo su moneda, imaginó que sin esas historias no tendría nada más porque con sus fuerzas apenas podía escribir una. De repente, un viento sopló desde una palmera y hizo a Will recapacitar donde se encontraba. Había elegido el camino del aventurero, estaba ahí porque no queria vivir como un herrero o un comerciante más, iba a tomar lo que quisiera cuando quisiera y no volvería a ver a un amigo caer delante suya. Salvó al chico y huyó dejando una pelea atrás y una isla en llamas. Will había cambiado la vida de Yasir y Yasir empezaba la suya…

La libertad te hace mas rico que todo el oro del mundo.

Un ladronzuelo incorregible

En Robleda un ladrón veía como la ciudad caía en manos de Velex. Vió una pila de libros arder y marchas marciales rodeándo el árbol milenario. Llegaban tiempos oscuros, una guerra peor que la de los tres ejércitos. Se buscaban herejes, se acusaban a brujas, el miedo de la ignorancia había reinado.

El ladrón tomó su equipaje y viajó donde no hubiera guardia movilizada. Una zona tranquila donde hacer sus trabajos sin tener tanta vigilancia alrededor. Jonás que era famoso en robleda por el estofado, le contó que Maese Dolan había partido al Oeste y donde va Dolan crece el dinero. Así que Axl partió en busca del clérigo de los comerciantes.

En su camino conoció a una elfa que nunca le dijo su nombre. A Drako, un clérigo que llevaba unas zapatillas con alas de pájaro y a un guerrero que se llamaba Pepe. Durante el camino, escuchó varias historias que le parecieron fantásticas. El clérigo le contaba las hazañas de Mercurius, dios del comercio y la velocidad. Pepe decía que venía de Viltrum un imperio de superhombres que no necesitaban rezar a nadie porque no hay nada superior a ellos. Pepe no paraba de dejar a ese Dios Mensajero a la altura del betún contando hazañas de la gente de su pueblo. El clérigo terminó por predicar a otros desconocidos. La elfa sonreía mientras tanto.

Nuevos aventureros, viejos problemas

Cuando llegaron a el Villar, se econtraron con un gigante incivilizado. Se hacía llamar Croqueto y no podía entrar en el pueblo. La guardia lo vigilaba constantemente. El hijo del alcalde les dijo que lo habían expulsado por robar a Vigdar Cabezahierro, el herrero enano del pueblo. Intentaron mediar con la guardia para que le dejaran entrar pero no hubo manera. El bárbaro solicitó un combate a primera sangre con el enano porque según lo que decía, le debía una espada. El enano estaba harto de oír los gritos del gigante y le tomó la palabra. De un martillazo dejó dormido al bárbaro. Pepe que andaba por allí vió que era el momento de medir la fuerza de un Viltrumiano. Retó al enano y de un golpe de espada lo dejó en el suelo. Pepe miró al clérigo:

- Mercurius no es tán rápido como la gente de Viltrum. ¡Rézame a mí si tienes huevos!

Anochecía en el Villar y la posada se llenaba de pueblerinos. Mwotu, el barambalí de ébano estaba amasando una torta y especiándola. Decía que por cien monedas de oro sanarían sus heridas. Al Yasir que ya se había encontrado con Will, al que le debía su vida de aventurero, compartieron unas cervezas y intentó comerciar con el negro sin éxito.

Dolan que se enteró del duelo entre el enano y el  guerrero de Viltrum fué a la casa del herrero para sanar sus heridas. Pepe le siguió para cobrarse la victoria del duelo. El enano al abrir los ojos mantuvo su palabra y le regaló un arco al guerrero. Dolan estuvo moviendo las estanterías de las armas de tal manera que su almacén estuviera más ordenado para la venta. El enano le agradeció el gesto y compartieron una cena juntos.

Las risas y las canciones llenaron la posada de alegría. Nunca se había visto una reunión de aventureros tan grande. El alcalde que era tabernero pasaba las jarras al ritmo del tintineo de las monedas. Will descubrió por Yasir que siguió la pista de Caleb Fenris, su archienemigo, que estaba vendiendo más gente en aguas desconocidas.

- Varios reinos están poniendo el ojo en un nuevo continente y algunos se aprovechan para vender mano de obra barata. Deberíamos de frenar al esclavista y liberar a toda esa gente. ¡Vamos Will el Libertador!. Y chocaron sus jarras con alegría.

Axl puntafría ya había pedido una habitación y dado un nombre falso. Este era un pueblo tranquilo donde aparte de los centauros furiosos y una banda de kobolds no había tanto problema suelto. Al ajustar sus herramientas de ladrón vió un bulto oscuro moverse en la lejanía. Sus reflejos de ladrón le advirtieron con rapidez, tensó sus músculos para trepar por el saliente del tejado quería ver que era eso más de cerca.

Masacre nocturna en Villar

Sonaron las doce en el campanario de la iglesia. Rígulus soñaba con cabras en un paisaje idílico. Axl esuchó varios árboles caerse detrás de unas casas, cerca de la empalizada del pueblo. Aquella forma oscura había atrapado a una persona y parecía moverla en el aire cual látigo de carne. Las campanadas se terminaron de dar y del suelo empezaron a salir cuerpos. Axl pudo ver halos de luz púrpura en esas cuencas vacías, halos que apuntaban a la taberna donde las risas y las canciones seguían sonando. No podía avisar a sus compañeros, había demasiado ruido.

La gente dentro de la taberna se llevó una sorpresa cuando vieron salir manos de las ventanas y del suelo. Manos demasiado largas para ser humanas. Manos verdes terminadas en garras. Antes de que pudieran terminar de oír esa canción por décima vez, las tripas volaron del suelo a las mesas. Una vorágine de putrefacción  impidió ver que sucedía. Entre el tumulto, varios aldeanos fueron convertidos en esas bestias. Sus caras desencajadas se giraron ciento ochenta grados mordiendo y salivando. El primer ataque se llevó a  Drako y Croqueto. Will pudo cargar con el clérigo en brazos mientras daba voces a la huida en las habitaciones de arriba. Mientras subía las escaleras, Will recordó a los lobos blancos y negros, llevaba dos encuentros con aprendices de armas que querían ser como el:

"Esa juventud sólo se mueve por la gloria no piensa en el dolor de perder a los seres que más quieres". Pensaba Will mientras se imaginaba en el coliseo de Marvalar batiendo en duelo a todos esos críos con espada afeminados. Volvió una pequeña sonrisa enmedio del caos y el espanto.

Croqueto sentía una mano desgarrándole el pecho. En su tribu a los pequeños los marcaban con fuego y cualquier dolor no era nada. Sus manos se le necrosaron pero Croqueto seguía consciente. Pronto sus ojos se habituaron a ver como lo hacen los no-muertos. Un hambre voraz hacía que sus ojos distiguieran lo vivo de lo muerto. Lo vivo brillaba con un rojo resplandeciente en aquel mar de sombras negras:

- Maaaaataaaaron a peeerrrroooo y caballo robaaaar  Aunque pensara cosas distintas sólo podía decír esas palabras una y otra vez.

El fuego del coraje y la luz de la fé

En las afueras Dolan y Pepe salieron en busca del campanario. Querían dar el aviso al pueblo. Rigulus se despertó de su sueño bucólico y les invitó a llenar varios viales de agua bendita. Pepe se guardó la mayoría de ellos. A la llamada acudieron sólo una madre que llevaba un niño en brazos. También había una persona  mordida que no le dejaron entrar. Entre la iglesia y la taberna había muchos zombies hambrientos. Rígulus preparó su reliquia y salió con Dolan sus plegarias ahuyentaron a los caminantes sin cerebro. Pepe vió que entre la marabunta de monstruos sin valor había uno más grande que tenía tentáculos que terminaban en mitades de cuerpos bamboleándose. Parecía expresarse a flatulencias. Ese era la pieza para un Viltrumiano, el resto no valía ni para gastar acero. Pepe se escondió entre los callejones donde el mastodonte necrótico no podía verle.

Durante la noche, fue Dolan quien practicamente estuvo equilibrando la balanza, destrozando varias docenas de Zombies mientras cantaba salmos de Scrooge. Pero por mucho coraje y capacidad, un solo soldado no puede ganar una guerra. Por cada zombie que lograba destruir, los restos de la horda en otro sitio de la aldea aniquilaba a otra victima infedensa.

En la habitación, Yasir empezó a preparar un fuerte con los muebles que encontró. Tenían poco tiempo, estaban acorralados. Por las escaleras subía Croqueto acompañado por media docena de descerebrados. Los golpes empezaron a mover todo aquel muro de muebles, las manos salían por fuera. Will intentó hacer primeros auxilios al clérigo de mercurio, pero no pudo hacer nada por reanimarlo. La situación le sobrepasaba. Los muertos rompieron todas las defensas y una garra se clavó en la cara de Yasir arrancándola por la mitad.  Will volvió al presente como aquella vez en la isla que le hizo comprender que sólo el presente hace a los héroes. "Deja de imaginar enano, piensa sólo en sobrevivir, tú has elegido este camino, fácil hubiera sido quedarse en casa con esos padres enanos" Will tuvo que aguantar las lágrimas, pues estaba roto por dentro.

Una cuerda apareció por la ventana en el último momento. Will empezó a apretujarse con su escudo para dejar que la elfa subiera primero. Varias manos intentaron alcanzar a esa viviente. Will la protegía como si la conociera de toda la vida. Los zombies avanzaban dejando al enano acorralado en aquella habitación. La cuerda estaba allí pero las fuerzas no le llegaron a los brazos. Quería matar a toda esa escoria:

- ¡Muerte! Se que estás ahí ¡Aquí hay un enano! No voy a huír ¡Si me quieres llévame! ¡Prefiero luchar a huír!. – Will cayó al suelo inconsciente. Había sido arañado por uno de esos no muertos.

De entre los cuerpos convalecientes asomó los hombros de Croqueto que pudo reconocer al enano rodeado de sombras negras cuyos hilos púrpuras conectaban con el mastodonte en la plaza. Pese a tener un momento para ayudar al enano, su instinto primario se movió a la pieza mas importante:

- Enaaano, ese no comida, mi comer Cabezalataaaaa, deber espadaaaa, caballlloooo, perrrrro.

Croquetó abandonó a Will mientras las garras de los seres lo despedazaban.

Desde la azotea Axl pudo rescatar con la cuerda a Dolan. Mwotu estaba asistiendo a la elfa con su arco. Disparaban a la criatura en la plaza. Algunas flechas erraron pero una de ellas, la más certera proveniente de la elfa se clavó en la cabeza del monstruo desinchando aquella forma, explotando como un globo de pus. Pepe pudo ver que ese golpe le distrajo al monstruo y empezó a tirarle viales de agua bendita, viendo como aquel agua quemaba al ser informe, derritiéndolo. Un último vial hizo del monstruo una sopa negra con tropezones de cuerpos. Todos los zombies de alrededor se quedaron parados y sus ojos dejaron de brillar como fuego fatuo.

Pepe se quedó dándo golpes a los zombies que quedaban quietos. Uno de ellos que se resistía a caer en la maldición paseaba de camino a la casa del herrero:

- Mi espaaaada, debeeees espaaaada. Cabaaaalllo, peerrrro, serebroooo.

Vigdar despertó mientras veía como las fauces del bárbaro se abrían para desmenuzar sus intestinos. Los ojos de croqueto se apagaron y otro enano cayó en la noche sangrienta.

La mañana de los supervivientes

A la mañana siguiente los pocos supervivientes fueron al cementerio. Rigulus desempolvaba unas lápidas donde podía leerse: Familia Cícero.

- Sabíamos que algún día las sombras volverían al Villar. El Paladín de Hierro y Vigdar que aquí yace acabaron con esa familia de cultistas de Noctis. Si Valión es la Luz, Noctis es su sombra. Tal y como el Paladín con su martillo Requiem nos trajo la luz y la civilización al Villar, ahora es nuestra noche más oscura porque este día es el aniversario de la muerte de la familia Cicero y sobre vuestras familias ha caído la venganza como una guadaña. Nuevos héroes se alzarán para buscar el Réquiem y devolver la paz a esas almas. Quizás Valión se ayude de Scroog y…

- Stalion, el verdadero avatar de Velex. Más fuego y sangre se necesita para apagar esa llama que os condena. Los pueblos se levantan en armas, la venganza con sangre entra y con muerte sale. Yo, Trench Colbert traeré la paz. Pero no hay paz sin guerra. ¡Guerra a la muerte!

Dolan nunca había visto a ese hombre. En sus ojos nacía la llama del conflicto puro. Sus ropas le delataban como otro clérigo como Rigulus y como él, pero aun más charlatán y en verdad menos activo.

Los pueblerinos fieles seguidores de Valión empezaron a dudar de  la luz del sol pues esa mañana nublaba. Sus corazones estaban divididos entre la furia de Stalion y las bondades de Scroog. Quizás quien traiga más pruebas de valor sea quien deba coronarse como sucesor del Paladín de Hierro.

Nuestros héroes se encaminaron hacia la capilla de Velex. Donde allí estaban las ruinas de la mansión de los Cícero. Por el camino Pepe probó la capa que pudo robarle al zombie del bárbaro. De repente desapareció a la vista en medio del bosque:

Invisible en el bosque, esta bien para matar muchas cosas y ser fuerte, interesante Pensó Pepe.

La hora de la Venganza

Por el camino, mientras Trench y Dolan discutían de religión, el clérigo de Stalion pisó una rama y fué advertido por Dolan una fracción de segundo antes de caer en una trampa: Las ramas cayeron y se vieron unas lanzas clavadas en un pequeño foso. Unos gritos salvajes se oyeron en la lejanía. Algunas flechas silbaron para clavarse en Dolan.

Pepe avanzó por la maleza cual depredador, y vió el cuerpecito de un kobold de espaldas sujetando un arco. De un golpe de espada, el cuerpo del kobold se quedó destrozado por la mitad. Sus compañeros huyeron despavoridos, otros se quedaron pues no habían visto como su amigo había sido troceado tan rápido. Dolan y Trench acabaron con los kobolds y descubrieron que tenían una marca de una luna en sus manos.

- Rajalunas, todo empieza a encajar. Dijo Dolan con certeza.

Al caer la noche encontraron las puertas de la capilla de Velex. Allí una estatua de un caballero con casco corintio con cuernos vigilaba el interior. Encendieron los fuegos y buscaron un lugar donde descansar. Dolan encontró un claro con un lago que brillaba demasiado para oscurecerse luego.

A las puertas de la mansión, una historia se repite. ¿Quien se llevará la gloria de ser el sucesor de las hazañas del Paladín de Hierro?

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Souhiro

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